Sea Proactivo

¿Tiene un lado de la cama “preferido” para dormir? ¿Es aficionado a algún equipo deportivo?  La vida es puro hábito. Todos tenemos una enorme cantidad de hábitos, algunos de ellos sin darnos cuenta de que los poseemos. Aunque todos tenemos gustos particulares, la verdad es que muchos de los que creemos nuestros gustos, son tan solo hábitos.

Vivir sin hábitos es imposible. Por lo que para ser felices, ricos y exitosos debemos elegir los hábitos que nos produzcan lo que deseamos.

Hábitos como leer los periódicos con tanta violencia, crimen, corrupción, es seguro que no lo acercan a la riqueza que desea.

Si desea obtener éxito, riqueza y felicidad en su vida es necesario que cambie algunos de sus hábitos actuales.

Uno de los hábitos que conducen a la prosperidad, al éxito y la felicidad, es la proactividad.

Este hábito de efectividad (Covey) representa la posibilidad de asumir nuevos desafíos en un ambiente de libertad individual y responsabilidad social de la persona humana. Este es el hábito de la conciencia y conducta de responsabilidad, el que resulta determinante en cada persona para comprender sus realizaciones y frustraciones, sus retos y sus respuestas, sus ambiciones y sus logros.

Es muy importante entender que entre los estímulos, procedentes del ambiente externo e interno, y las respuestas, manifestadas en conductas observables o no, existe la libertad interior de decidir. Esta es evidentemente una postura no determinista, tal como el propio Viktor E. Frankl la señalara al considerarla la última de las libertades humanas. Al hombre se le puede despojar de todo salvo la de elegir sus valores de actitud frente a las circunstancias de su propia vida. Una lección magistral de libertad interior de elegir la dio el propio Frankl a raíz de su dolorosa experiencia durante sus años de confinamiento (1942 – 1945) en cuatro campos de concentración nazi. Su extraordinario libro: Un psicólogo en un campo de concentración (1946), publicado después con el título de: El hombre en busca de sentido, siempre perdurará como uno de los más valiosos legados de valor y esperanza humanas en las condiciones más difíciles de soportar para un ser humano.

•           Valore positivamente la proactividad porque su práctica cotidiana le significará también mayor libertad personal.

•           Sienta, piense y actúe reconociendo que su familia es su responsabilidad más importante.

•           Acepte nuevos retos que lo desafíen a cuestionar y romper su precaria seguridad para desarrollarse cada vez más.

•           Supere con decisión y valor las barreras internas y externas que le impiden actuar en forma proactiva.

•           Anticípese al futuro diseñando con creatividad y oportunidad acciones preventivas.

•           Actúe con suma responsabilidad en su trabajo como un camino inteligente para progresar.

•           Reafirme día a día la responsabilidad que tiene sobre su propia vida.

Hay muchos otros hábitos que conducen al éxito personal y al éxito en la sociedad. Si desea obtener la vida que desea, usted debe integrar estos hábitos a su existencia.

En el libro El Poder para Transformar Nuestras Vidas, Andrew Corentt presenta herramientas para desarrollar los hábitos que lo llevarán al liderazgo, la admiración, el magnetismo, la riqueza, el éxito y la felicidad.

Si usted hace suyos estos hábitos, los demás no solo lo verán como alguien proactivo, como alguien que hace las cosas, sino también como alguien confiable, alguien que merece su respeto y confianza.

De ser seguidor puede transformarse en líder.  De ser una fuerza pasiva puede transformarse en una fuerza activa y proactiva.

Con esos hábitos vendrán la riqueza, el éxito, la felicidad y el poder.

Ladrones del Tiempo

Algunos consejos prácticos: 

 

- Mediante un “esquema básico de tiempo” en la que usted aparta períodos para tareas específicas de rutina, puede crear una infraestructura de programación sencilla a fin de controlar su jornada.

- Haga un listado de las actividades de rutina que en su trabajo que deban realizarse en forma diaria o semanal.

- Agrupe las actividades que sean similares.

- Contemple su jornada o su semana y bloquee intervalos específicos en los que pueda:

- Responder llamadas telefónicas y mails durante una hora (por lo general al comienzo o al final del día).

- Reunirse o hablar por teléfono con clientes.

- Trabajar a puertas cerradas en temas específicos.

- Reunirse con su equipo para tratar temas actuales acerca de los clientes.

El éxito de todo propietario de una empresa pequeña es directamente proporcional a su capacidad para manejar el tiempo y las interrupciones. En pocas palabras, deben aprender a evitar ser víctimas de los “ladrones de tiempo”.

Algunas interrupciones son verdaderamente importantes, como por ejemplo hablar con los clientes.

Otras son autoimpuestas, como navegar por Internet o charlar con compañeros de trabajo, o inesperadas, como las llamadas telefónicas que interrumpen una tarea, las crisis personales, los problemas de otros colegas, visitas sorpresa o fallas en los equipos.

Los expertos en administración del tiempo dicen que la duración promedio de una interrupción es de 7 minutos, y la cantidad de tiempo requerida para volver a ponerse en tema es de 3 minutos. O sea 10 minutos por cada interrupción. Ahora imagínese que usted experimenta, en promedio, una diez interrupciones al día. ¡Son 100 minutos por día, que multiplicados por cinco son 500 minutos por semana!

He aquí una manera de evitar o canalizar las interrupciones:

- Empiece por confeccionar un “registro de interrupciones”. Cree una hoja en la que describa todas las interrupciones inesperadas que se vayan presentando.
Haga esto durante una semana.

Utilice su registro de interrupciones a fin de monitorear lo siguiente:

- Duración de la interrupción.

- Propósito y tema.

- Quién interrumpió y qué pasó.

- Clasifique el nivel de importancia para su empresa o para su vida personal (A, B, C).

Ahora haga que lo que aprendió acerca de las interrupciones le sea útil:

- Cree normas acerca de qué constituye una interrupción “válida” (aceptable).

- Cree un listado de situaciones hipotéticas ante las cuales reaccionará de inmediato. Asegúrese de que el listado sea corto y selecto.

- Haga otro listado con situaciones hipotéticas que podría manejar alguien más, un “pateador” designado con la autoridad suficiente como para emprender la acción apropiada en nombre suyo.

- Entregue un ejemplar de los listados a la persona que se ocupa de atender sus llamadas o a quienes lo van a ver.

- Asigne un intervalo –de preferencia, al final de la jornada– para repasar con la persona designada los acontecimientos de cada día.

- Contemple tiempos libres en su agenda para otras interrupciones diversas que no sean impredecibles pero requieran atención.

- Al crear normas para la manera en que usted y su personal programen las tareas de rutina y manejen las interrupciones, podrá hacer que su agenda diaria esté a su servicio y no en su contra. De hecho, empezará a descubrir que “le sobra” tiempo, tendrá más flexibilidad y encontrará un nuevo sentido de autocontrol.

Autora: Lic. Cristina Mejías – Socióloga, conferenciante y autora. Desde más de 30 años lidera su propia compañía Lic. Crsitina Mejías – Sociología de Empresa; con tres áreas de acción: CM Coaching, CM Corporate y CM Talentos. Es genuinamente pionera en Latinoamérica de los conceptos Outplacement y Marketing Personal. Es autora de diferentes obras, todas ellas best-sellers.

Planificar tus Metas

Planificación

Ahora, lo que debes hacer es planificar una estrategia para hacer que ese movimiento sea exitoso.

Las cuatro estrategias siguientes pueden ayudarte a desarrollar un plan de acción efectivo.

  • Presenta un objetivo en términos muy específicos.
  • A partir de tu objetivo, muévete hacia atrás y plantea los pasos previos para alcanzarlo.
  • Confronta tus temores y tus expectativas.
  • Traslada tu plan a una hoja de papel y ponlo en marcha.

Tu meta/objetivo

Planificar un movimiento profesional es algo parecido a trazar el camino en un mapa antes de salir a la ruta. Es decir, si no sabes a dónde vas, no puedes decidir cómo llegar.

 

Metas como “volver a la escuela”, “encontrar un empleo” o “hacer un cambio profesional” son muy generales; muy amplias. Por lo tanto, convierte estas metas en afirmaciones específicas, del estilo “empezar un curso de nociones contables la próxima temporada” o “buscar trabajo en el campo de las ventas de ganado, durante los próximos dos meses”.

Tu meta debe especificar exactamente lo que deseas hacer y cuándo.

 

Planifica los pasos previos

Una de las mejores maneras de avanzar es planificar hacia atrás. Comienza por preguntarte si puedes alcanzar tu objetivo hoy. Si no puedes hacerlo, pregúntate por qué. ¿Qué debo hacer primero? ¿Hay algo que dabas hacer incluso antes de eso? Continúa pensando hacia atrás hasta que llegues a las tareas que puedes realizar hoy.

Por ejemplo, si tu objetivo es hacer una maestría en administración de negocios, de dos años de duración, ¿podrías empezar hoy? No, primero necesitas que te acepten en el programa. ¿Podrías ser aceptado hoy? No, debes inscribirte primero. ¿Podrías inscribirte hoy? No, todavía debes decidir en qué instituto terciario o universidad inscribirte. ¿Puedes decidirlo hoy? No, primero debes hacer algunas averiguaciones… y así sucesivamente.

Pero no te preocupes si tu lista de pasos previos es demasiado larga. Por ejemplo, para concurrir a una maestría en administración de negocios, puede que tengas que hacer algo más que sólo inscribirte. Es decir, tal vez, antes de comenzar, tengas que buscar financiación, encontrar un alojamiento para estudiantes o mejorar tus capacidades de estudio.

Enfrenta todas las tareas necesarias de la misma manera: pregúntate si las puedes llevar a cabo hoy y, si no es posible, pregúntate qué tienes que hacer primero.

Confronta tus temores y tus expectativas

Mira con atención la lista de cosas que tendrás que hacer para alcanzar tu meta. ¿Crees que puedes hacerlo? Si tienes dudas, tómate un tiempo para pensar en ellas.

¿Son realistas tus expectativas? ¿Has tenido éxito o has fracasado, anteriormente, en tareas similares? ¿Qué puedes hacer para mejorar tus probabilidades de éxito?

Por ejemplo, si sabes de antemano que existe una gran posibilidad de que no sigas lo que has planeado, ¿te has preguntado por qué? ¿Eres de los que acostumbran a escapar de los desafíos? Si es así, ¿qué puedes hacer para asegurar tu tenacidad hasta alcanzar la meta? ¿Le temes al fracaso?

Si es así, trabaja para mejorar las habilidades que necesitas para evitarlo. O prueba el terreno asistiendo a un curso nocturno o a distancia, antes de inscribirte en la maestría.

En ese sentido, si tienes problemas para identificar tus temores o para planificar la forma de enfrentarlos, habla con tu círculo de confianza. Deja que te aconsejen, pero recuerda que la última palabra es tuya.

Traslada tu plan a una hoja de papel y ponlo en marcha

A esta altura, es probable que tengas más de una lista de cosas para hacer y, de ser necesario, algunos planes para evitar o enfrentar potenciales problemas. Ahora necesitas ponerlos todos juntos y armar un plan único. Ordena las tareas en el orden que deberás completarlas y establece fechas límite para el cumplimiento de las más importantes.

Los planificadores de carreras exitosos mantienen siempre su camino, a través de una variedad de métodos. Por ejemplo:

  • Marcan las tareas en un calendario mensual (por ejemplo, anotan las fechas importantes tales como últimas jornadas de inscripción.)
  • Confeccionan una lista semanal o diaria de las “cosas por hacer” y tachan las actividades que ya fueron completadas.
  • Crean organigramas y horarios utilizando la computadora.
  • Utilizan un libro de reuniones comerciales o un anotador con una página nueva para cada día o semana.

Usa los métodos que te resulten más cómodos. Crea tus propios métodos. Si lo crees necesario, pídele a un amigo que controle ocasionalmente tu progreso (sueles hacer las cosas si sabes que alguien te las pedirá).

Existe una técnica aún mejor: organiza una serie de premiaciones para cuando completes las tareas principales. Sí, los premios son para ti. No es necesario que sean regalos costosos; sólo algo que desees.

Una recompensa puede ser ten simple como concederte un tiempo para realizar una actividad que realmente disfrutas.

El Tiempo

¿Para qué es el tiempo?. ¿Quién puede explicarlo fácil y brevemente?. ¿Quién puede tanto comprenderlo mentalmente como expresarse al respecto? y sin embargo, ¿qué puede ser más familiar y más mencionado concienzudamente en nuestro discurso cotidiano que el tiempo?.

Seguramente lo entendemos suficientemente bien cuando hablamos de el; igualmente lo entendemos cuando lo oímos nombrar, al hablar con otra persona.

Seguramente lo entendemos suficientemente bien cuando hablamos de el; igualmente lo entendemos cuando lo oímos nombrar, al hablar con otra persona. ¿Qué es entonces el tiempo?, si nadie me lo pregunta, yo lo sé; pero si quisiera explicárselo a alguien que me lo pregunte, sencillamente no lo sé”.

Las cosas no han cambiado mucho desde que San Agustín escribió esas palabras; todos sabemos lo que queremos expresar con el término tiempo, pero no podemos decir lo que es.

Los modernos diccionarios lo definen: “Relación que se establece entre dos o más fenómenos, sucesos, cuerpos u objetos” (Encicl. Ilustrada Cumbre); “Duración de los fenómenos. . . época, siglo” (Dicc. Larousse); “Duración de las cosas sujetas a mudanza” (Dicc. de la Real Academia); “Aspecto mensurable de la duración” (Dicc. de Psicología).

La mejor definición, si bien no la más clara para el lector moderno, sigue siendo la antiquísima definición de Aristóteles: “El número, o la medida, del movimiento según antes y después”.

Para Aristóteles, como para la mayoría de los filósofos antiguos y medievales, la palabra movimiento equivalía a cambio (decían que todo lo que cambiaba “se movía” de la potencia al acto, es decir, de la posibilidad a la realidad).

El tiempo es pues, la dimensión del cambio. Si nada cambiara, no habría tiempo.

Resulta entonces un corolario que sorprenderá a más de uno:

El tiempo en sí no existe. No existe porque es una simple medida. No existe el tiempo como no existen ni el kilómetro ni el litro, sino únicamente las cosas que son medidas por tales patrones convencionales.

Tiempo Desperdiciado

Excesivo flujo de papeles. Teléfono. Visitantes. Reuniones.Fallas de comunicación. Políticas y procedimientos.Información. (Falta / exceso)

Posibles soluciones
Agenda   Citas.  Proyectos.  Actividades por realizar.  Marcar actividades en (A) Urgentes e Importantes, (B) Importantes No Urgentes o (C) Urgentes No Importantes.

Uso del teléfono

Antes de llamar, planifica la conversación.  Filtra y agrupa las llamadas por hacer, trata de apartar un tiempo específico para llamadas.  Trata de acortar la parte social de la conversación, ve directo al grano y permanece en el.  Si la conversación se extiende innecesariamente, busca excusas para cortarla.  Establece periodos de tiempo donde no recibirás llamadas sino solo en casos de emergencia.

Correspondencia

Escribe menos, usa más el teléfono.  Escribe respuestas a cartas , anotando las respuestas al margen y enviándolas de vuelta.  Usa el reverso de una carta como copia de respuestas usando el papel carbón, elimina documentos y queda todo registrado en la misma hoja.

Elimina palabras, frases y párrafos innecesarios.  Piensa antes de escribir, planea lo que quieres expresar.  Usa el estilo claro, conciso y orientado a hechos.  Al escribir usa palabras sencillas.  No revises una y otra vez en nombre de la perfección, cuando los beneficios son pocos o inexistentes.

Interrupciones y visitantes inesperados

Prevé un tiempo diario para visitantes inesperados e interrupciones.  No permitas que ciertos visitantes inesperados tomen asiento.  Recibe a los visitantes fuera de tu oficina.  No contribuyas a conversaciones innecesarias.  Promueve citas en vez de permitir visitas inesperadas.  Aprende a decir no, especialmente cuando te preguntan ¿Tienes un minuto?.

Reuniones

Desalienta y discontinúa las reuniones innecesarias.  Pregúntate si la reunión es realmente necesaria. ¿Una conversación telefónica tendría el mismo efecto? ¿Es necesaria mi presencia?.

Fíjate un límite de tiempo y ajústate a el.  Prepárate para la reunión, resiste las interrupciones, mantente en el tema.  Minimiza las conversaciones intranscendentes. No contribuyas a conversaciones innecesarias.

Desperdiciadores de tiempo internos

Falta de prioridades.  Falta de planes.  Objetivos no claros.  Dejar cosas para después.  Intentar hacer muchas cosas a la vez.  Falta de autodisciplina.  Falta de habilidad y conocimientos.

Visualización Creativa

La visualización creativa es un proceso de formación de imágenes o pensamientos, realizado de modo consciente, y que luego serán transmitidos a nuestras actitudes en forma de señales o mandatos.

Normalmente, el ser humano está continuamente creando imágenes o pensamientos, inconscientemente, nosotros no queremos crear la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia o el descontento.
Sin embargo, muchas veces ellos aparecen…

¿Por qué? porque el cerebro trabaja incansablemente, como una computadora que siempre está encendida, día y noche y nunca descansa. El cerebro no duerme cuando nosotros dormimos, sigue, y sigue trabajando a favor o en contra. Es por eso que debemos aprender a controlarlo.

No se trata de pensar ingenuamente, que todo es como nosotros creemos.

 

Se trata de educar en cierto modo al pensamiento. Pero esto no es tan sencillo, me dirás.

No lo es, sin embargo, todos podemos hacerlo, inclusive aquellos que en
principio no crean, si se lo proponen y ejercitan, verán resultados que
realmente los alentarán a seguir.

Visualización creativa ¿Qué es?

Antes de contestar la pregunta, permíteme asegurarte que no es difícil de hacer (en efectotodos lo hacen, pero la mayoría de la gente lo hace “negativamente” con resultados adversos).

Siempre hablamos del“uso eficiente de los recursos naturales”, pero escasamente explotamos el potencial de nuestro propio yo—somos el recurso más subutilizado que se pueda imaginar—Tenemos esta maravillosa computadora que llamamos cerebro; y aún más poseemos conciencia. Somos parte orgánica del universo infinito.

Tenemos tanta capacidad que en realidadni siquiera es correcto decir que “usamos sólo el 10% de nuestro potencial”.

La verdad es que ni siquiera utilizamos ese porcentaje… Tal vez 10% sería el estándar para la persona exitosa promedio en el mundo de hoy, pero la gran mayoría usa mucho menos de eso. Por eso es que la gran mayoría no son exitosos.

¿Qué queremos decir con “éxito”? No sólo ser rico, o tener todo lo que pueda desear.

Es vivir una vida plena y significativa en la cual logramos realmente lo que pretendemos hacer —en ser saludable, feliz, seguro; en nuestro matrimonio, nuestras finanzas, o educación, al pintar un cuadro o construir un puente, en el alto desempeño en el trabajo y con conseguir el que queremos, al llegar a ser la persona que queremos ser.

¿Qué es la visualización creativa? La llamamos “poder de éxito”.

Significa tener idea, o una imagen de lo que queremos crear: reconocer que para satisfacer nuestras metas (no importa las que puedan ser) tenemos que imaginar nuestra presente realidad transformada en algo que queremos, y luego lograr esa transformación.
También podemos decir que la visualización creativa es la que pone de relieve al ser humano con respecto a las otras formas de vida para quienes el éxito es mayormente supervivencia.
Tenemos muchas metas —mayormente medidas— ya sea en términos económicos o espirituales, debido a que estamos sobre el nivel de supervivencia.

Podemos desear “cosas”; queremos ser hermosos y atractivos, respetados y admirados; quizás deseamos posición social, reconocimiento, o seguridad; buscamos un amante, compañero, hijos, amigos; buscamos conocimiento, habilidad y facultades.

Y podemos arreglar nuestras metas en una serie de pasos como una escalera, de menor a mayor. Cada paso es la base para el siguiente.

Podemos hacer un plan, o un mapa, para ir de un nivel de logro al siguiente. Eso es sensato y en verdad debe aprender a examinar sus metas y hacer tal plan.
Pero hay más para el éxito que lograr un objetivo después de otro. Existe lo que algunas veces ha sido llamado “el factor suerte”: la habilidad de atraer las oportunidades para contribuir al éxito.

El deseo es una forma de energía, una “electricidad emocional”, podríamos decir.Y cuando provee de electricidad a algo siempre se crea un campo magnético. Pero esto puede funcionar de dos formas.

Un antiguo presidente americano, Franklin D. Roosvelt, dijo una vez: “lo único que tenemos que temer es al temor mismo”.El temor atrae aquellas mismas cosas que no queremos.

El temor es una emoción muy poderosa, y esa energía, unida con una imagen de lo temido, crea esas circunstancias para que suceda lo que se teme.


Un ejemplo simple: puedes caminar fácilmente encima de un tablón plano de madera colocado sobre el suelo; pero coloque ese mismo tablón entre dos escaleras de peldaños, y su imagen de caer se vuelve tan poderosa que posiblemente caerá. (Bajo hipnosis, donde la imagen de caer es remplazada con una “ilusión” de que el tablón todavía está sobre el suelo, usted muy probablemente tendrá éxito).
Es la dinámica positiva general identificada comúnmente como “confianza en sí mismo”, “equilibrio”, “ganar”, etc. Incluye la “imagen del yo positivo” en la cual se ve a sí mismo como la clase de persona que quieres ser, viviendo la vida que quiere vivir, saludable, rico, feliz, exitoso, hermoso, rodeado de amigos y oportunidades.